Propuesta de IU para el futuro de Río Grande

Importancia de Río Grande

Río Grande, como cualquier otro río es un ecosistema con un elemento; el agua, que fluye y por tanto discurre por distintos territorios. Es por eso, además de por la multitud de vida que se genera a su paso, por lo que son numerosos los “usuarios” de un río. En el caso que nos ocupa, Río grande, cuenta al menos con agricultores y ganaderos, conservacionistas, ciudadanos de Coín en general, y abastecimiento urbano de Cártama y Pizarra. Para cada uno de ellos, el río tiene importancia por unos motivos concretos.

Para los agricultores es evidente que el río les proporciona el elemento indispensable para la irrigación de sus campos. De este modo, mediante sistemas de acequias heredadas de los musulmanes y más modernamente mediante pozos, las huertas tradicionales de río Grande han mantenido a una ingente población de campesinos que nos han ido dejando como legado lo que ahora conocemos. También a los ganaderos el río les provee de agua para abrevar a sus reses y de parte del pasto para alimentarlas.

Los conservacionistas esgrimen argumentos como la riqueza de avifauna, o el bosque de galería que puebla sus riberas, la comunicación que permite entre el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce y el Parque Natural Sierra de las Nieves, la presencia de animales o plantas amenazados de extinción, la invernada de algunas especies emblemáticas como la cigüeña negra o el imprescindible aporte de agua limpia al Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce. También es de destacar la presencia de numerosos vestigios de tiempos pasados, como algún molino medieval o yacimientos arqueológicos de diversa índole.

Para los ciudadanos de Coín en general, el río encarna primero lo que fue: la despensa de la comarca y parte de la provincia; no hace demasiado, quien tenía una huerta en río Grande tenía la vida resuelta (tenía que trabajar, pero tenía donde hacerlo). Luego representa las posibilidades de disfrute y esparcimiento de días de campo, algunos tan señalados como el de San José, en los que disfrutamos del paisaje de sus riberas jalonadas de huertas y alamedas y del discurrir del propio río. Otros muchos añoran los días de niñez y adolescencia en que utilizaban el río de excusa para sus correrías (pescar, tontear con las niñas o los niños …). Finalmente, también para los Coínos, gracias a la labor de la Coordinadora en Defensa de Río Grande, se ha convertido en el símbolo de lo poco vivo y natural que nos queda en los alrededores; y que por tanto hay que mantener como está.

Para los vecinos de Cártama y Pizarra, además de por las razones citadas más arriba, les es vital para el abastecimiento urbano de agua potable; pues, es en la ribera de río Grande donde se ubican los pozos que les proveen.

Cada usuario coloca las razones por las que el río es importante en un orden, en su orden, lo que ha ido permitiendo mantener un equilibrio mejorable, pero equilibrio en los usos del río. Si rompemos ese equilibrio, perderemos todos. Seguramente a los “interesados” en hacer la presa o el azud, se les habrá ocurrido ofrecer a los municipios de Cártama y Pizarra una tubería directa desde dicha presa, para abastecer de agua potable a estas poblaciones; igualmente habrán pensado con los agricultores de las comunidades de regantes. Podrían convencer a la población de Coín proyectando un gran parque periurbano en cierto tramo del río; o a los conservacionistas declarando espacio protegido alguno de los tramos del mismo. Sin embargo, la fuerza hasta ahora de este movimiento ciudadano ha estado en ponerse todos de acuerdo alrededor de “Río Grande Vivo”, de la postura más sostenible y con la que coincide Izquierda Unida Coín. Río Grande debe seguir como está y hacer planes para mejorarlo; no para esquilmarlo; y en esto nos da la razón la Directiva Marco Europea sobre Aguas:

Artículo 4

Objetivos medioambientales

1. Al poner en práctica los programas de medidas especificados en los planes hidrológicos de cuenca:

a) para las aguas superficiales

(i) los Estados miembros habrán de aplicar las medidas necesarias para prevenir el deterioro del estado de todas las masas de agua superficial, sin perjuicio de los apartados 6 y 7 y no obstante lo dispuesto en el apartado 8;

(ii) los Estados miembros habrán de proteger, mejorar y regenerar todas las masas de agua superficial, sin perjuicio de la aplicación del inciso iii) por lo que respecta a las masas de agua artificiales y muy modificadas, con objeto de alcanzar un buen estado de las aguas superficiales a más tardar 15 años después de la entrada en vigor de la presente Directiva, de conformidad con lo dispuesto en el anexo V, sin perjuicio de la aplicación de las prórrogas establecidas de conformidad con el apartado 3, de la aplicación de los apartados 4, 5 y 6 y no obstante lo dispuesto en el apartado 7.

Actuaciones de Izquierda Unida

En esta línea, y como Izquierda Unida se alinea con los argumentos de la sostenibilidad y la mejora de los ecosistemas acuáticos, es por lo que hemos sido el la única agrupación política que puede decir que siempre, desde el principio, ha estado en contra de la presa de río Grande, del azud y de los tubos. Y lo podemos demostrar; somos la única fuerza política que ha presentado alegaciones contra el proyecto de los tubos para llevarse el agua de río Grande. Las demás fuerzas políticas se han sumado tras las movilizaciones de la Coordinadora en Defensa de Río Grande, lo cual es lícito y les honra, pero somos nosotros los únicos que estuvimos en contra desde el principio; como también ocurrió con los campos de golf y la urbanización en los Llanos del Nacimiento; pero ese es otro tema.

También en el Parlamento Andaluz, a través de nuestro diputado Antonio Romero, se llevaron a cabo varias iniciativas, en forma de pregunta,

Para seguir trabajando con los colectivos sociales y llevar su voz a las instituciones, IU Coín, en cuanto le ha sido posible, ha traído a su diputado en el Parlamento Europeo, Willy Meyer, para recoger los argumentos de la ciudadanía y los colectivos sociales de Coín, agrupados en torno a la Coordinadora en Defensa de Río Grande, para llevarlos directamente al Parlamento Europeo; pues, no en vano, es allí donde se aprueba la Directiva Marco Europea sobre Aguas, y es de allí de donde vienen parte de los dineros que se pretendían dedicar a esta faraónica, discriminante e innecesaria infraestructura.

Peticiones de Izquierda Unida Coín

Porque Izquierda Unida es coherente con sus argumentos y sus actuaciones, y porque creemos que río Grande debe seguir vivo y mejorando, planteamos un Plan para la recuperación integral de Río Grande, que se basa en los siguientes puntos:

Protección

Lo primero proteger, para que no se siga deteriorando; y esto antes de cualquier otro plan de actuaciones, cualquier estudio u otras vainas, porque la información disponible demuestra la riqueza natural y humana de esta maravilla.

Proteger río Grande con la oportuna figura de protección, que impida actuaciones como las previstas de la presa, el azud o las tuberías, u otras que lo vayan esquilmando más de lo que está en la actualidad. Proponemos un “frenazo” en las actuaciones sobre río Grande. Ni más pozos, ni más presas, ni más tubos. El objetivo último de esta protección tiene que ser también que continúe siendo ese corredor verde; esa vía de comunicación animal, que une el Paraje Natural de la Desembocadura del Guadalhorce con el Parque Natural de la Sierra de las Nieves.

En el caso de río Grande, la protección es incluso más fácil que en otros ríos, ya que el estado, en su momento expropió una serie de fincas en las riberas del río, como actuación popular tras una fuerte riada. De este modo, ahora que son del Estado, es mucho más fácil declararlas protegidas.

Vigilancia

El medio ambiente tiene que dejar de ser el maquillaje de las políticas especulativas y neoliberales de nuestros gobiernos. Pedimos presupuestos para medio ambiente. No puede ser que un término municipal como Coín, con prácticamente 7.000 hectáreas de monte público, con varios ríos y varias zonas forestales privadas, contemos con un único agente de medio ambiente, compartido además con otros municipios. Tampoco el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil sale mejor parado, pues, con dos agentes de servicio tienen que cubrir un vasto territorio que llega hasta Yunquera. Hacer campañas de radio, televisión y editar preciosos folletos para vender la moto no es preocuparse y apostar por el medio ambiente. Si hacen falta cuatro agentes forestales para Coín, de forma que río Grande esté controlado y se eviten abandonos de vehículos, vertidos incontrolados, extracciones de áridos ilegales, caza furtiva, incendios, abandono de basuras, motores extrayendo agua ilegalmente, etc., pues habrá que luchar por que los pongan. Si esto se puede complementar con vigilancia municipal, e incluso voluntaria, pues mejor que mejor; pero la base del servicio para quien tiene las competencias; en esta caso la Consejería de Medio Ambiente y la Cuenca Mediterránea Andaluza.

Limpieza

Es vergonzoso el estado en que tenemos nuestro río Grande. Latas, baterías de coche, sillones, neveras, televisores, escombros, botes de herbicidas, coches abandonados y arrastrados por las riadas … Se hace necesario, ya, una limpieza seria y en profundidad de las riberas y el cauce de Río Grande. En los eventos multitudinarios como la celebración de San José, no pueden faltar los oportunos contenedores de vidrio, envases y orgánicos donde se prevea una afluencia masiva de gente. Lo que no quita que al mismo tiempo se promuevan las necesarias campañas de educación ambiental para evitar los futuros vertidos de residuos sólidos en el río.

Respecto a la calidad del agua, es más que evidente, al tiempo que obligatorio por ley, la depuración de las aguas residuales de todos los núcleos urbanos que vierten a Río Grande o a cualquiera de sus afluentes.

Recuperación ambiental de las riberas

Aunque es un plan iniciado ya por los responsables autonómicos de medio ambiente, es sorprendente la lentitud e ineficacia. El plan debe consistir, a nuestro juicio, en la recuperación de la vegetación autóctona de las riberas de río Grande, eliminando los eucaliptos para sustituirlos por chopos, álamos blancos, fresnos, olmos, sauces y tarajes; masa mixta que permite bajo su copas mucha más variedad tanto vegetal, como animal.

Estas repoblaciones también servirán de protección frente a las avenidas del río, que ya sabemos por el dicho “al río lo que es del río”, que pretender robarle terreno al final nos sale caro. De este modo, estos bosques de ribera protegen a las huertas que se sitúan en segunda línea de río.

Modernización de los regadíos

Debería ponerse en marcha un plan para modernizar los regadíos de las Comunidades de Regantes de río Grande; pero no un macroplán especulativo con el que enriquecer aún más a grandes empresas “semipúblicas”, con enormes balsas y kilómetros y kilómetros de tuberías y caminos, movimientos de tierras, etc., que cuesten un riñón a los regantes y luego no sean útiles, sino un plan en el que se empiece a pie de finca, estudiando las posibilidades de poner sistemas de riego localizado (goteo) en cada finca, sin multiplicar la macroinfraestructura. El fin último de este plan ha de ser facilitar el cultivo de las huertas, permitiendo regar con sólo abrir una llave o con un programador y no enriquecer a grandes empresas de infraestructura.

Fomento de la agricultura

Río Grande es el escenario ideal para conjugar la práctica de la agricultura con el turismo rural; que curiosamente es como nació esta modalidad turística.

Es imprescindible en primer lugar rentabilizar la práctica de la agricultura en general y en la vega de río Grande en este caso particular.  Para ello proponemos en primer lugar evitar intermediarios y en segundo lugar producir productos con un precio más competitivo. Lo primero se consigue con mercados directos de productores y consumidores, en que a través de mercadillos, Internet u otros medios se consigue llevar el producto al consumidor sin pasar por manos que especulen con el precio del fruto de la tierra y el sudor de los agricultores. La segunda parte pasa por convertir nuestras fincas a la agricultura y la ganadería ecológica; pero esto con toda la ayuda posible de la administración, lo que se traduce en ingenieros y especialistas en agricultura ecológica a pie de finca, trabajando con los agricultores a diario para mostrarles las prácticas que deben desempeñar para producir buenas cosechas ecológicas. También tendremos que librar al agricultor y el ganadero de todo el papeleo y la burocracia necesaria para declarar sus fincas como explotaciones ecológicas. Por último, medidas complementarias que permitan una mejor salida a los productos de río Grande pueden ser los de declaración de “marcas” propias, o denominaciones de origen, que facilitan la comercialización de los productos de una zona al hacerlos conocidos y merecedores de un prestigio en los mercados de destino.

Fomento del turismo rural

Todo esto debe complementarse con el fomento del turismo rural. Pero turismo rural como complemento de las rentas agrícolas; por tanto, orientado a su explotación por parte de los agricultores de río Grande. De este modo se pueden habilitar veredas o senderos, algunos siguiendo el sistema de acequias, que aunque sigan siendo propiedad de cada comunidad de regantes, puede aportar un rendimiento complementario. Así, las comunidades de regantes, o una federación de comunidades de regantes, puede ser el propietario que explote, o venda en concesión a otros la explotación de las veredas por las acequias de río Grande. El resto de posibilidades son las habituales en el turismo rural: Adecuación de antiguas casas, pajares, corraletas, cortijos, molinos, etc., como alojamientos rurales, la venta directa de productos típicos a los turistas, las visitas pagadas a las fincas ecológicas, etc.

Volvemos a remarcar aquí que lo importante es que estas rentas provenientes del turismo sean complementarias a las rentas agrarias, por lo que deberemos adaptarnos en todo momento a los ritmos de los agricultores y permitir que sean ellos los protagonistas de este desarrollo.

Reparto de agua para cada usuario

Resulta fundamental para nosotros, ponerse de acuerdo desde ya respecto a qué cantidad de agua le corresponde a cada usuario. El primer usuario en importancia para nosotros es el propio río, así el primer caudal que tenemos que calcular será el caudal ecológico, que según los estudios realizados supone un 70,2% del caudal medio de río Grande. Los siguientes, por las concesiones históricas y porque su actividad productiva, además del paisaje, la cultura, etc., dependen de ellos, son los agricultores, que deberán disponer de los caudales que les permitan sus concesiones. Todas las medidas encaminadas a ahorrar agua en el sector agrícola deben sufragarse con los impuestos o las aportaciones del sector beneficiado por ese ahorro de agua; en este caso, para nosotros, esa agua debe aportarse al río, para que de verdad sea un “Río Grande Vivo”, y por tanto, la modernización de regadíos debe pagarse con los impuestos de todos, pues todos somos los beneficiarios de un “Río Grande Vivo”. Evidentemente en este punto estamos hablando de los regadíos tradicionales e históricos; no de aquellos nuevos regadíos, que asentados sobre cerros de antiguos secanos y ocupando numerosas hectáreas, se nutren de los acuíferos que abastecen a río Grande; con los que, evidentemente no estamos de acuerdo.

El tercer usuario en importancia, porque es el último que ha llegado y debe adaptarse, como los demás, a la cantidad de agua disponible, son los abastecimientos urbanos. Haciendo un estudio de qué población se debe abastecer, y dotándolos de un caudal apropiado (250- 300 litros/hab./día), se puede fijar el caudal necesario para estas poblaciones.

Con estas extracciones, considerando la modernización de regadíos y la extracción del caudal necesario, y sólo el necesario para el abastecimiento urbano, estaremos al límite del caudal ecológico del río, por tanto, sobrepasar estos consumos en cualquiera de los otros dos sectores; el agrícola o el urbano, supondrá mermar la calidad ecológica del río; y total para qué, si esta cantidad de agua es la que nos pone el límite al crecimiento de nuevos cultivos y al crecimiento poblacional. Si continuamos creciendo, o en regadíos o en población; el límite también nos lo terminará poniendo el agua disponible, que también se terminará cuando usemos toda la del río, solo que en este caso habremos acabado con un ecosistema único e indispensable para la vida en las zonas mediterráneas: Río Grande. Mejor que seguir hacia el desastre, adaptémonos y mejoremos nuestra calidad de vida con esta limitación; que no por ser una población más grande se vive mejor; nos atreveríamos a afirmar que seguramente se vive peor.

Conclusión

Todas estas iniciativas nos tienen que llevar a conseguir un “Río Grande Vivo”, que aporte vida de manera sostenible y para todos los ciudadanos. La forma de hacerlo es poniendo de acuerdo a todos los usuarios del río lo antes posible, cuando todavía se puede conseguir. Si dejamos pasar unos años y continúan creciendo los nuevos cultivos y las poblaciones que se abastecen del río, habremos conseguido que las generaciones que nos continuarán no sepan qué es un río.